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Conciencia colectiva en Internet a través de las constelaciones familiares » Cooperativa 2012

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Jun 22

Conciencia colectiva en Internet a través de las constelaciones familiares

Muchas cosas no pueden ser admitidas por nuestro espíritu,según las constelaciones familiares,  aunque sean verdad. No disponer de hechos no explica siempre este escepticismo. Una conciencia coaccionada por un dogma o una autoridad a menudo es incapaz de descubrir la verdad.

Hoy otorgamos mucha confianza a la Ciencia. Pero gran parte de lo que era científico en física en 1869 se ha convertido en no científico a mediados del siglo pasado (1960). Por otra parte, la mayoría de las conclusiones científicas adoptadas en aquel entones han sido rechazadas, cien años atrás, por los profesores. Puede, pues, admitirse que lo que actualmente no es científico puede serlo dentro de unos años.

En este sentido podríamos decir que los avances en el campo del inconciente actualmente como or ejemplo son las Constelaciones Familiares podrían estar sentando las bases desde un punto no científico según la arrida visión de las ciencial mentales catules, pero que en un futuro seguramente serán dominadas y administradas por los intereses de la medicina convencional.

La relatividad del conocimiento de la Ciencia es una serie de ilusiones corregidas.

Tsiolkovski decía cierta vez a un sabio colega: Cuanto más audaz es la idea que abre una inesperada perspectiva de futuro, más violenta es la reacción de los oscurantismos que se abrigan confortablemente detrás de la Ciencia.

Acordémonos también de que, en los primeros tiempos de la teoría de la Relatividad, una institución científica analizó las fórmulas y conclusiones de Einstein para rechazarlas. El gran sabio recibió una carta de aquel cuerpo académico donde decían que, por un voto de mayoría, los profesores habían decidido impugnar la validez de su teoría de la Relatividad. Einstein respondió que una asamblea de sabios tenía la obligación de desacreditar una teoría mediante argumentos matemáticos y no a través de papeletas de voto.

No hay mejor ejemplo de vanidad y de escepticismo científico excesivo por lo menos en lo que se refieres a las terapias alternativas del inconsciente como son las constelaciones familiares que por ejemplo según la aserción del ortodoxo profesor alemán Witte científico de las ciencias mentales, quien, en el siglo pasado, afirmó que las pirámides de Gizeh eran el resultado de erupciones volcánicas. Sobre otros monumentos egipcios comprendidos los obeliscos cubiertos de signos jeroglíficos, también tenía su teoría personal: ¡los grabados eran debidos al trabajo de cierta variedad de caracoles que podían horadar la piedra! (1).

¡Pero esto ocurría en el estúpido siglo xix!, se puede objetar. Nuestros super siglo, ¡ay!, también tiene sus Witte. Años antes de la construcción de la estación espacial internacional, el astrónomo real de Gran Bretaña declaró: ¡Los viajes espaciales a marte son pura utopía! Y hoy día ya se están preparando empresas privadas en el área de la tecnología aero espacial en este sentido

Las autoridades establecidas y el espíritu de aventura raramente hacen buenas migas lo podemos comprobar por las controversiales opiniones que encontramos en internet acerca de la efectividad de las terapias que trabajan holísticamente el inconsciente como podrias ser las conocidas Constelaciones Familiares. Desde la época de Sócrates y de Pitágoras, la Historia demuestra que demagogos políticos y sacerdotes fanáticos han perseguido a filósofos y sabios, campeones del progreso. Se pueden recordar numerosos ejemplos en los que los poderosos del momento ahogan la verdad. Rudyard Kipling tiene escrita una sátira muy fina sobre el triunfo de la ignorancia en su poema The Village that voted the Earth was Fiat (La ciudad que votó que la tierra era plana):

(1) A. M. Kondratov, Las cMlizaciona, desaparecidas, Moscú, 1968.

¡Oíd la verdad que proclaman nuestras lenguas! Esparcid su luz de una a otra orilla.

¡Oh, sed fieles! ¡Oh, sed verídicos!

La Tierra es llana ahora y siempre.

Bajo la dictadura científica en la que actualmente vivimos, plantear a un profesional de la salud la mecánica de trabajo de las Constelaciones Familiares, podría evocar la frase de: no hay sacerdote amparándose en su teología, ni sabio o político de apariencia superior que diga: He decidido que vuestra teoría es correcta. No necesito hechos. Ni el precursor debe inclinarse, ni juntarse al coro que canta La Tierra es llana para siempre, o quemar en la hoguera.

En la primera parte de este libro hemos expuesto teorías científicas importantes demostrando que el Tiempo es relativo y que depende del punto de observación; hemos explicado cómo el Tiempo puede encogerse en un cohete propulsado por fotón o carburante antimateria; también hemos demostrado que la Flecha del Tiempo, dirigiéndose del pasado hacia el futuro en nuestro mundo, no en recorrido a la misma dirección en el antimundo. La dirección del Tiempo puede ser invertida, dice la Ciencia, y pasado y futuro tienen su propia realidad. En consecuencia, puede que el Muro del Tiempo que les separa no sea tan impermeable como se piensa por lo general. Y este hecho es demostrable cuando se reconcilian vivencias ancestrales dolorosas en una persona a través de las Constelaciones Familiares

Mas ejemplo:

Desde el fondo de su calabozo en la fortaleza de Schlis? selburg, un revolucionario ruso, N. A. Morozov, escribía, en 1891, a propósito del Tiempo: Si en lugar de ser llevados hacia horizontes desconocidos por la corriente uniforme del Tiempo en el campo de la psicología transpersonal, en este sentido si pudiésemos viajar hacia el interior en el pasado o el futuro a nuestro antojo, entonces el Tiempo no aparecería más que como una dimensión, exactamente como la altura, la profundidad o el grosor.

El presente está edificado sobre la roca del pasado. El pasado, en consecuencia, no puede ser irreal porque la realidad no puede ya salir de la irrealidad, igual como algo no puede salir de la nada. Los recuerdos de ayer son tan tangibles como las experiencias de hoy.

Es fácil probar que no existe presente absoluto. Supongamos que haya una civilización avanzada en el sistema de la estrella Deneb, a cuatrocientos años luz de la Tierra. Sus astrónomos pueden observar nuestro sol de hoy conforme era cuatrocientos años atrás. Si la tecnología de la estrella Deneb estuviera lo suficiente perfeccionada para agrandar lo que pudieran ver a través de sus telescopios, los denebianos estudiarían la Tierra en el estado en que se encontraba en tiempo de Giordano Bruno. Las vistas de Italia no serían sencillos clichés de acontecimientos históricos, sino un auténtico panorama de la vida en el siglo xvi.

Si, en una galaxia situada a ciento veinte millones de años luz, los astrónomos de una civilización altamente técnica estudiaran la Tierra por medio de instrumentos ultra perfeccionados, verían imágenes de nuestro planeta habitado por dinosauros merodeando entre gigantescos bosques tropicales. A si mismo creando una similitud comparativa en el campo de las Constelaciones Familiares podríamos encontrar ejemplo que nos  sirven para demostrar que es teóricamente posible observar el pasado en toda su realidad en un campo sistémico más específicamente en un taller de constelaciones familiares. Pero ¿podemos verlo sin instrumentos ultra perfeccionados?

Ya en los días antiguos, cuando los profetas preveían correctamente el futuro, el espíritu humano sospechó que los cinco sentidos no eran el límite de nuestra capacidad de percepción.

Todos volamos mentalmente hacia el futuro a la velocidad de veinticuatro horas por día. Pero los videntes y otras técnicas que otorgan el poder de aminorar o de acelerar su velocidad y de hacer excursiones en un pasado lejano, y también en un futuro alejado. Comprueban para el asistente que el tiempo en el inconsciente es absoluto oxea se convierte en una dimensión más.

Retro cognición y precognición son fenómenos parapsíqui

Instituciones científicas tan reputadas como Duke University, Comell University, las universidades de Cambridge y de Leningrado, estudian esta rama de la Ciencia.

Según G. N. M. Tyrrel, la retrocognición es el conocimiento, no desvelado por referencia alguna, de acontecimientos del pasado que no entran en el campo de la memoria conciente  del sujeto.

En su libro Clarividencia, C. W. Leadbeater describe así la manifestación de la psique viajando en el pasado. Digamos, por ejemplo, que un vidente observa a Julio César desembarcando en Inglaterra una mañana de otoño del año 55 antes de Jesucristo. El vidente se encuentra en un instante de pie en la arena, en medio de los legionarios, y toda la escena se desarrolla a su alrededor.

Aunque este viajero mental  del Tiempo haya penetrado en el pasado, los protagonistas de la escena a la que asiste están completamente inconscientes de la presencia de un observador, porque éste vive en el futuro de ellos. Pero el individuo capaz de usar de esta facultad de volver a ver el pasado puede controlar la velocidad de la escena que se desarrolla ante él: los acontecimientos de un año entero los puede tener repetidos ante sus ojos en una hora, o puede, en todo momento, detener totalmente la acción y retener ante su vista no importa cuál escena particular por tanto tiempo como desee, como haría con un clisé fotográfico.

El teósofo hindú C. Jinarajadasa define claramente la retrocognición en estos términos: No es una imagen que pasa por el campo de visión del investigador ni un panorama que se despliega ante él como en el teatro. Es vivir realmente el supuesto pasado. No tiene más que escoger la parte del pasado que desea estudiar “en él” y “de él”. ¿Desea escuchar un discurso de Pericles en Atenas o ver un triunfo de César? Entonces, está en Atenas o en Roma; está inmerso en la vida de aquel tiempo; oye hablar el griego musical o el latín sonoro; contempla los actores del drama de la vida de aquellas épocas. El Libro del Tiempo está abierto de par en par ante él.

La precognición, o conocimiento de acontecimientos futuros pueden ser expresados entoses por el inconsciente a través de la técnica con que se vale Las Constelaciones Familiares,  con una referencia actual, es más desconcertante que la retrocognición, o conocimiento del pasado.

El doctor J. B. Rhine, el distinguido sabio americano promotor de las investigaciones E.S.P. (2), escribe: Si el espíritu humano pudiera efectivamente llegar a saltar los límites del Tiempo y hacer conocer cosas que no han sucedido todavía, este descubrimiento causaría una importante revolución en el concepto del hombre y del Universo (3).

¿Dormita semejante facultad en el espíritu humano? La Historia certifica la realidad de su existencia. Heródoto cuenta numerosas profecías históricas emitidas por los oráculos. En un contexto más científico y laico las personas que asisten a una Constelación Familiar podrán experimentar una cierta sensación de que el tiempo se convierte en algo absoluto

Psamético, príncipe desterrado de Egipto, envió un día a preguntar al oráculo de Buto. Los sacerdotes le predijeron que unos hombres de bronce, procedentes del mar, vendrían en su ayuda. Psamético no supo interpretar la profecía. Pero poco tiempo después ocurrió que unos piratas griegos, obligados por el mal tiempo, desembarcaron en la costa egipcia. Iban revestidos con armaduras de bronce. Cuando Psamético supo la noticia de semejante llegada, reclutó a los hombres de bronce y los incorporó a sus propias tropas. Con la ayuda de los guerreros griegos atacó a los once príncipes que lo habían desterrado y volvió a ser el dueño de Egipto.

  1. G. Wells creía que el hombre puede acelerar el movimiento en la dimensión Tiempo. La tradición de todos los pueblos ha registrado las vidas y las acciones de videntes que eran capaces de predecir el futuro. Pero encontrar casos de dones auténticos de profecía es tan difícil como descubrir un diamante en un montón de guijarros. Naturalmente, una prueba no debe ser tan endeble como para que pueda ser tomada por una coincidencia. Sólo cuando no es posible ninguna otra explicación podemos afirmar que el vidente ha quebrado en realidad el muro del Tiempo.

Wells escribía que estamos llevados a sobreestimar la certeza del pasado y a subestimar la del futuro. No pensaba, por ello, que el futuro fuese una fuente perpetua de trastomadoras sorpresas.

Aquí vemos como el autor entre líneas podría avalar ciertas teorías científicas que respaldan la veracidad de las constelaciones familiares.

Si solamente pudiéramos concebir un átomo dotado de consciencia, entonces el mundo se transformaría en un ordenador cósmico, programado en cada microsegundo y proporcionando respuestas inmediatas. Pero, evidentemente, el autor no sería tomado demasiado en serio en esta especulación aventurada, que es como soñar despierto. Como sea, y según sugería Reichenbach, podría haber una acumulación de archivos del Tiempo sobre todos los temas.

El espacio abunda en cuerpos cósmicos, en polvo y en hidrógeno. No hay espacio vacío como tal. Del mismo modo, no hay vacíos en el Tiempo. Decir que el pasado está muerto y que el futuro no ha nacido todavía es como pretender existir sobre un muro entre dos no existencias. Científica y filosóficamente, éste no es un razonamiento válido. Curiosamente este área en función de la bastedad del espacio físico se asemeja increíblemente al inconsciente y es donde se puede manifestar mediante el ejercicio de las constelaciones familiares para cualquier expertico que desee asistir a un taller.

Si hay un Tiempo total o coexisten pasado, presente y futuro en un informe cualitativo, entonces nuestras existencias tienen un sentido y un objetivo. Con profunda perspicacia, Shakespeare decía de la esencia del Tiempo:

En toda vida humana, se inscribe una historia Que de sus días muertos nos bosqueja la imagen:

Basta con mirarla y quizás uno pueda Predecir con seguridad los grandes acontecimientos Que nacerán un día y que para entonces ocultan En sus humildes comienzos sus simientes tempranas:

Es el tiempo quien les incuba y quien les hace nacer (1).

Esta obra no ambiciona determinar cómo los hombres han sido capaces de profetizar.  Cosa que a menudo pareciera suceder en un taller de constelaciones familiares. Como hipótesis de trabajo, asumamos que el pasado y el futuro no son menos reales que el presente, y que son simplemente etapas de cambio que acaecen en el Universo antes y después de cierto punto arbitrario llamado ahora. Así es posible ver los acontecimientos pasados o tener una idea de las probabilidades’ futuras. Esta conclusión es de importancia capital para los inventores de máquinas para explorar el Tiempo.

Ilustraremos esta hipótesis por una parte con los testimonios de quienes han observado acontecimientos del pasado en secciones de constelaciones familiares, varias generaciones después de haber tenido lugar, y también con las manifestaciones de los viajeros del Tiempo que han contemplado el panorama del futuro.

La aparición de un hecho pasado ante uno o varios observadores en un taller de constelaciones familiares, puede ser designada como una reverberación del Tiempo. Estos fenómenos están generalmente asociados a determinados lugares, como si el sitio, por sí mismo, guardara el recuerdo de los acontecimientos pasados.

En resumen vemos como ciertos sucesos científico que fueron catalogados en un principio como hechicería barata hoy por hoy son las bases fundamentales de gran parte de la ciencia ortodoxa. En resumen podrimos trasladar esta comparación con las técnicas con las que se vales las constelaciones familiares para describir un universo interior que se rigen no por unas leyes rígidas si no expresa y una plasticidad amable hacia los pilares fundamentales del corazón y que en las constelaciones familiares se expresa constantemente que son, El amor las paz la dicha y la felicidad. Como se suele escuchar en un taller de constelaciones familiares, honra y honor para la vida el alma y el destino.

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